Mazapanzer y la construcción de identidad nacional en Ecuador
October 29, 2010 • Uncategorized • Comments
MAPOCHO
No tengo palabras para ese momento, demasiado real como para inscribirlo en algún discurso (que, de hecho, no tengo)… sería como haberle sacado las alas al artrópodo pariente de Polilla antes del salto. Igual chori lo del salto, algo flotante hay en esa palabra (además de lo obvio de la metáfora).
Lo que sí quería decirles es que los regionalismos existen antes, durante y después (después?) de los intentos de hegemonización identitaria por parte del Estado. En chilito la gueá es tanto Conce (partiendo por los Tres Antonios, pasando por el MIR… y hoy?) así como Copiapó (reducto del Partido Radical de principios del siglo XX).
Al igual que con Ecuador, es en el siglo XX, con un modelo productivo medianamente encaminado a alguna gueá, que se hace necesario consolidar una hegemonía a partir de una idea de Nación que antes era demasiado débil en términos de contenidos. Es decir, la masa estaba lista, faltaba ponerle el pino nomás. Ese es el momento que marca el desequilibrio simbólico que hace efectiva la homogeneización. Todo el volón de la chilenidad a partir del valle central es movilizado por el progresismo radical y su “brazo cultural”: el criollismo literario, que a la postre le gana a (por ejemplo) el volón godoaraucano de Palacios, a pesar de estar en plena sintonía con las idioteces de Tancredo Pinochet-Le Brun (apellido reculiao), o el germinal nacionalismo obrero de Recabarren (simplemente, doy las gracias por tu luz).
¿Cómo lo hacen? Aparato ideológico de Estado no es -necesariamente- la institucionalidad estatal (aunque se le parece)… es más una función que cumplen algunos monos. En este caso, tienen al Estado (al menos durante un rato, hasta que el León -que en algún momento tuvo buena onda con los radicales- se los quitó), tienen un rollo relativamente ordenado, y tienen especialmente a la Universidad de Chile. ¿Qué hacen? inventan el folklore.
Todos los hijos de Rodolfo Lenz (que trajo el amor etnográfico por el flaiterío, los choros, la lira popular y los charangos directamente desde Alemania) se institucionalizan en la Sociedad del Folklore y posteriormente en el Instituto de Investigaciones Folklóricas de la Chile (previo a la unificación con la Escuela de Bellas Artes para armar la Facultad de Artes). Desarrollan los trabajos de catastro y recopilación en el territorio “nacional”, ayudados de… adivinen… el Ejército de Chile y los (aún jovencitos) Carabineros de Chile (dato curioso, son los pacops los que desarrollan el primer catastro de cultores folklóricos a nivel nacional en los 40, a pedido del Ministerio del Interior… sus registros pasan luego a la Chile). Es esa sintonía institucional la que da las bases para el trabajo de Margot, Carmen y (por cierto) Violeta, aunque con énfasis distintos (suele pensarse en dos etapas de Violeta: la recopiladora pasiva, y la creadora). La élite tenía la pega hecha, sólo tenían que ponerse el poncho.
De ahí en adelante eso explica -al menos pa mi- que siempre sea más fácil identificar las élites toda vez que su repliegue es condición de su monopolio del aparato estatal, apoyados por la apropiación tendenciosa de un discurso identitario que tiene su origen en la academia. Cuando los folkloristas se dan cuenta, ya es tarde… sólo les queda intentar compensar por medio de la sobrerepresentación de la diferencia. Lo que es siempre más difícil es captar la multitud de otros gueones que quedaron fuera del proceso, léase: lo populars.
Ustedes ya saben cómo sigue… la pseudoincorporación simbólica de los localismos (territoriales, identitarios, de clase) se vuelve inmanejable porque en el proceso los choros son más vovis de lo que creyeron, se salen del canasto. Crisis de representación, incapacidad de manejar reivindicaciones, reacomodo de sistema mundo, rucios asustados, y llegan ellos… los gorilas de ojos azules (y uniforme). Medio legitimados a la larga porque todos creemos que la pará hacendal está sobrerepresentada simbólicamente (de Portales y el estanco, pasando por Pinocho y llegando al dedo de Lagos… el resto, puros gañanes). O sea, nos gusta que nos griten.
Dime Mazapanzer… Ecuador fijó su identidad en algún repertorio reculiao? Los regionalismos en qué se apoyan? Qué logró Alfaro?
Un piquito colectivo con todos (sin la poooka, sin la pooooka)
Mapocho
MAZAPANZER
Interesante Mapocho ese proceso, digamos, de construcción de la idea de nación a través de instituciones especializadas de elaboración simbólica (no puedo decir ideología porque estoy en la Católica), y cómo ese proceso, desde la generación de Violeta Parra alcanza sus límites en su monopolio. Nosotros nunca cashamos bein con Garretón todo ese royo con Lenz, el estudio de la lengua mapuche, los primeros rescates del patrimonio cultural, y las sinfonías n° 3 opus 37 “Tomatera de campo entre una trutruca y un violín en el Parnaso de Curacautín”, piño de cámara de cuerdas shoros zarpaos pa y wá.
Si a lo largo del siglo XIX, el esparato estatal chileno ya había impuesto la paz, y se había consolidado como estructura represiva y protectora del latifundio cuico y de los incipientes negocios mineros (en fraternal abrazo con los ingleses), a fines del siglo XIX ya estaba listo para emprender una colonización del mundo de los víos y del sentido. Obviamente, con el impulso que le dio su crecimiento burocrático a partir de los negocios con el salitre. De hecho, esa es la demanda social, el estado oligárquico debía abarcar ámbitos sociales que su diseño militar poco le permitía.
Como decía el cabeza de tele, del Carlos Ruiz, el estado latinoamericano hace esas tareas tarde, mal, lleno de torpedos y weviando al profesor. Pero en Ecuador, esa weá recién comienza, en lo económico en los años 50′, aun cuando los pequeños procesos anteriores de urbanización y conformación de un grupo de intelectuales, permiten la función de la Casa de la Cultura ecuatoriana en los años 30′, pero siempre pituca y perfumada. Pero es en los 50′ en que las modernizaciones capitalistas comienzan a configurar una sociedad urbana, una opinión pública extendida (lo que pasa en Chile desde fines del siglo XIX, con política de masas (y políticos de masas expertos en el toyo sentimental), y con sectores populares hediondos y batracios, pero fácilmente manipulables ante discursos shorizos e incendiarios. Nunca los gobiernos elegidos hasta los 70′ emprendieron alguna política pública social, y digamos eran presidentes oligarcas de hocico fácil.
Es recién en los 70′, con el milico de Rodríguez Plaza comienza a haber un discurso nacional popular planificado estatalmente y que llevaba varias acciones de elaboración simbólica. Pero como se imaginan gracias a las perforaciones heroínicas a la madfre tierra para extraerle el barro de las plantas acumulado desde siglos: el petróleo. El estado comienza su existencia real con el petróleo y la edificación de su gran lengua nacional popular: el Ministerio de Cultura. Todo esto considerando además las formas regionalistas de elaborar simbólicamente la identidad y las identidades. Tengo un libro excelente que relata ese proceso, pero hoy está siendo utilizado como cenicero a un costado de mi cama y todo indica que seguirá en dicha función durante varios meses más. La Pulenta, desconozco en qué va eso,y lo que es más interesante cómo ha sido la historia de conflictos, amores, odios y mal entendidos entre la identidad nacional popular y la regional. Y también desconozco cómo ha sido el proceso de construcción de identidades regionales, bajo qué grupos y qué instituciones, es una weá que me falta por descubrir.
A modo de resumen, cáchense que recién ahora, o más bien, hace un año, se hizo el primer registro de bienes inmateriales en el ecuador realizado por el Ministerio de Coordinación de Patrimonio Cultural, registro que fue un fracaso, puesto que el diseño no contó con que Ecuador tiene tanta weá inmaterial circulando con su ectoplasma fantasmal en el espacio simbólico – mágico – energético; y sin ningún Egon, Peter, Pegajoso, Ulises, Fausto, Adorno que pudiera echarle el guante y analizarlos brígidamente.
Otra cosa, tampoco conozco muy bien el quid de la discusión cultural actual, pero figúrensela con el tema de la plurinacionalidad, los indígenas, y una intelectualidad actual, que por lo que he escuchado, tiene discusiones super pulentas.
Unos autores: Bolivar Echeverría, Rafael Quintero, Agustín Cuevas, Sanchez Parga.
Voy a burlarme de la muerte, la de nuestro amigo zancudo, y el sonido de mi risa lo voy a hacer chocar vacamente con el crepitar de todo el cuerpo del zancudo en llamas incandescentes, y voy a tirar unas moralejas de agenda quinceañera.
La luz nos da la vida, pero también la muerte.
La luz está afuera y dentro de nosotros: ¿no buscaba la muerte el zancudo como viaje para llegar a alguna weá ke tb está adentro de su cuerpo volador?
No le temas a la oscuridad.
Shao compañeros
Mazapanzer




